Mantenimiento y limpieza del PC

   Como me siento un poco culpable por el ladrillo de ayer, voy a dedicar este lluvioso día de enero a explicaros cómo realizar una labor de mantenimiento al interior del PC. Este es uno de esos días en los que miras por la ventana y ves claramente que salir de casa se convierte en algo absurdo, así que aprovechas para ponerte al día con las labores de la casa. ¿Por qué no dedicarlo a pegarle un repaso a nuestro aliado? Pues bien, manos a la obra.

 

¿Quién dijo miedo?

   Lo primero que debes hacer es quitarte el miedo a romper nada. Sí, es un ordenador. No, no es una cristalería de Bohemia. No pasa nada por quitarle tornillos y manipular sus tripas. Romper algo es muchísimo más complicado de lo que parece. Es más, realizar un buen mantenimiento es fundamental, y nos va a ahorrar problemas a medio o largo plazo, con sus consiguientes visitas al taller. Y ya el mantenimiento se convierte en imprescindible para todos aquellos que tengáis fiebre emulera o bittorrentera, o uséis el PC como servidor. Dicho esto, toca descargarse de responsabilidad, y es que quiero recordar que, a pesar de que lo que aquí indico es el procedimiento habitual, no me hago responsable de cualquier pifia que puedas cometer al ponerte manos a la obra.

   Por otro lado, el procedimiento que voy a explicar aquí es para ordenadores de sobremesa. Un portátil puede ser infinitamente fácil de limpiar, o infinitamente difícil. En este caso, lo ideal es que te pongas en manos de un experto. Si ves que el ventilador de tu portátil se revoluciona en exceso o que se calienta demasiado, llévalo a un taller de confianza para que te lo limpien.

 

Materiales

   Para llevar a cabo nuestra misión, necesitamos algún material que todos tenemos por casa:

  • Un destornillador de estrella, también llamado Philips
  • Una brocha
  • Un aspirador. ¿Que qué es un aspirador? ¿Te acuerdas de esos domingos resacosos en los que tu madre te despertaba a las 10 de la mañana con un ruido infernal? Ese ruido probablemente venía del aparato en cuestión
  • (Sólo para expertos) Pasta térmica. Se puede comprar en cualquier tienda especializada de informática o de electrónica. No es precisamente barata, y dependiendo de la calidad puede llegar a costar hasta 10€ el tubito de marras (que da para varios usos)

 

Manos a la obra

   Lo primero que debes hacer es tocar con la mano el chasis metálico de la caja del ordenador. De esta forma, eliminas cualquier electricidad estática que tengas en tu cuerpo. Si fuésemos por el libro, cualquier manipulación en el interior de un ordenador se debe realizar con una muñequera antiestática. Se venden en tiendas especializadas, y no son más que una muñequera con un contacto metálico, y un cable que debes conectar a la toma de tierra de cualquier enchufe de la casa. ¿Por qué se hace esto? Vamos a manipular componentes electrónicos, que son muy sensibles a descargas electrostáticas, que pueden llegar a dañarlos y dejarlos inservibles. ¿En la práctica? Jamás me ha pasado tal cosa. Pero por si acaso...

   Una vez nos hemos descargado, desconectaremos TODOS los dispositivos que tengamos conectados al PC: teclado, ratón, pantalla, cable de red, impresora... etc etc... y por supuesto, el cable de corriente. Has de fijarte bien dónde va conectada cada cosa. Un buen truco es etiquetar cada cable que quites con un número, y rotular el conector de donde lo has retirado con ese mismo número. En cuanto al tema eléctrico, tampoco debes preocuparte, lo que vamos a hacer no entraña ningún tipo de riesgo en ese aspecto, no es posible que recibas ninguna descarga.

   Colocamos la torre en un lugar firme y la tumbamos. ¿De qué lado? Fácil, los conectores de teclado, ratón, etc... tienen que quedar en el lado más cercano a la mesa. Con el destornillador, quitamos los tornillos que sujetan la tapa y... ¡voi-lá! Ahí están, las tripas de nuestro PC. Esta tarea es muy sencilla en PCs clónicos, pero hay ciertas marcas que complican muchísimo el llegar a este punto. Si no te aclaras mucho, lo mejor es que consultes la documentación que acompañó al ordenador, o que podrás consultar en la web del fabricante.

   Esta es una torre estándar. Para que os vayáis familiarizando con los componentes, os puedo nombrar los principales:

  1. Debajo del radiador, se encuentra el procesador (luego lo veremos)
  2. Son los módulos de memoria RAM.
  3. Es la fuente de alimentación, que se encarga de convertir los 220v que nos llegan por el enchufe a los voltajes que el PC necesita para trabajar (12v, 5v, 3.3v...)
  4. Disco duro. En mi caso tengo 2 discos.
  5. Unidades ópticas: DVDs, CDs...

   El procesador y la RAM están pinchados en la placa base, que es la placa grande que se ve al fondo.

   Bien. Una vez sabemos un poco por encima qué estamos viendo, toca tirar de brocha y aspirador. Con cuidado, vamos quitando con la brocha el polvo acumulado en todos los componentes, rejillas, chasis, etc... mientras vamos aspirando ese polvo que se levanta. El aspirador debe estar en la posición de potencia más baja posible. Hay que tener cuidado al limpiar los componentes que van conectados a la placa base, como por ejemplo la memoria RAM, para que no se muevan.

   Ahora que ya tenemos una limpieza general, vamos a limpiar lo más importante: el disipador del procesador. Como os dije antes, el procesador se encuentra debajo de un disipador. La misión de este disipador es, como su propio nombre indica, disipar el calor que genera. Esas aletas que tiene valen para incrementar al máximo la superficie de contacto del procesador con el aire frio. El ventilador ayuda a esa tarea.

   Lo primero que debemos hacer es desmontar el ventilador. Normalmente va sujeto con tornillos (como se puede ver en la imagen). Dependiendo del modelo, este desmontado se puede complicar bastante. Si dudas, no lo hagas. Limítate a quitar el polvo acumulado con la brocha y el aspirador.

   Una vez desmontado el ventilador, nos encontramos con las aletas del disipador. Usando la brocha y el aspirador, lo limpiaremos hasta que veamos sólo metal. Con esta limpieza es suficiente, pero se recomienda siempre cambiar la pasta térmica. Lo que voy a explicar a continuación es delicado, así que te recomiendo que lo hagas únicamente bajo supervisión de alguien que sepa.

   El siguiente paso es desmontar el radiador. Hay muchos tipos de anclaje, y resulta complicado describirlos todos. Como antes, si dudas, no lo hagas. En mi caso, para liberar el disipador, sólo es necesario levantar la palanca 1 y soltar la grapa 2. OJO: en algunos casos ocurre que al levantar el disipador, el procesador se queda pegado a él. Si ese es tu caso, utiliza un destornillador plano para hacer palanca, separarlo, y volver a pincharlo en la placa. Ten mucho cuidado de no doblar ningún pin (patilla) del procesador.

   Ahora que ya tenemos el procesador descubierto, limpiaremos con un paño los restos de pasta térmica que tengan tanto el propio procesador como en la parte inferior del radiador. Yo uso el típico papel de cocina, o rollo de celulosa del que suele haber en los talleres. Hay veces que en vez de pasta, el radiador lleva una pegatina de aluminio. En ese caso, la pasta no es necesaria.

   Y a todo esto... ¿para qué sirve la pasta? Pues muy fácil, esa pasta tiene una gran conductividad térmica, y se coloca entre el procesador y el radiador para que el contacto entre ambos sea máximo, y no quede absolutamente nada de aire entre los dos. Es conveniente renovarla cada cierto tiempo (depende de la calidad de la pasta), porque con el calor se acaba endureciendo, y perdiendo rendimiento.

   Pues bien, una vez limpios los restos, aplicaremos una pequeña cantidad sobre el procesador, y lo esparcimos por toda la superficie. Debe de quedar una película muy fina. Si aplicamos demasiada pasta, el efecto es justo el contrario, ya que mucha cantidad puede acabar haciendo de aislante.

   Nunca, y repito nunca dejes el procesador sin pasta y sin la pegatina de aluminio del disipador (lo uno o lo otro). Corres el riesgo de que el procesador no se refrigere correctamente y se sobrecaliente, disminuyendo su vida útil, y llegando incluso a quemarse.

 

Rematando la faena

   Hemos completado ya la tarea, ya solo nos queda volver a montar el equipo. Ponemos el radiador sobre el procesador, nos aseguramos de que quede correctamente anclado, atornillamos el ventilador y cerramos la tapa de la caja.

   Es posible que una vez hechas todas las conexiones (siempre dejando la toma de corriente para el final), te pongas a encender el PC, y éste no arranque, y posiblemente se quede pitando. ¡Que no cunda el pánico! Es posible que al aspirar el interior, y a pesar del cuidado que has tenido, hayas movido algún componente. Asegura todas las conexiones, si hace falta retira el componente y vuelve a encajarlo, y problema solucionado.