WhatsApp, los 79 céntimos y el "todo gratis" en informática

Hace unos días, Whatsapp Inc, creador del famoso programa de mensajería, anunció que pasaría a ser un producto de pago en todos los sistemas operativos. Hasta principios de marzo, únicamente la versión de Android requería una cuota anual (gratuita durante el primer año). Desde ese momento, la indignación de sus usuarios ha ido creciendo, hasta el punto de que muchos han decidido no renovar el servicio y pasarse a otras plataformas alternativas.

 

¿Por qué pagar?

Obviemos el hecho de que la cuota anual de este programa es de 0,79€. Es un gasto que, a día de hoy, cualquiera se puede permitir, y que supone un ahorro en nuestra factura de móvil, ya que sustituye el envío de sms, y en muchos casos evita llamadas innecesarias.

Las quejas de los usuarios realmente vienen por parte del hecho de que existen otros productos similares (o incluso más completos) y que se distribuyen de forma totalmente gratuita.

¿Esas alternativas son realmente gratuitas? Pues no. Esas alternativas, sobreviven a costa de otra fuente de ingresos: publicidad y pago por contenidos extra. Y todos esos añadidos, provocan que las aplicaciones sean más pesadas y su ejecución sea más lenta.

No quiero defender aquí unas aplicaciones frente a otras: es un mercado libre, y cada cual instalará la que más se ajuste a sus necesidades, en cuanto a funcionalidades y difusión. No. Mi intención como informático en este artículo es llamar la atención sobre la exigencia cada vez más extendida de que en informática todo tenga que ser gratis. O casi.

 

¿Cuánto cuesta un programa?

Hace años (no tantos), uno compraba un ordenador en una tienda cualquiera, y ese ordenador venía inundado de programas gratuitos: Windows, Office, Photoshop, Autocad, Encarta, Nero, y algún que otro juego. Los usuarios están acostumbrados a ese “todo gratis”, y muchas veces se olvidan de que todo ese material realmente tiene un coste. Y muy elevado en algunos casos.

Casi todos los días me encuentro con gente que no sabe que Nero cuesta unos 90€, Windows cuesta unos 300€, la versión más completa de Office cuesta unos 700€, Photoshop cuesta unos 1000€, y que la versión más sencilla de Autocad cuesta unos 5000€. De hecho, mucha gente piensa que Windows es gratis, y que Office viene con él, cuando son productos completamente independientes. Y esa gente pone el grito en el cielo cuando se les dice que hay que pagar por ellos (“¡pero si siempre han sido gratis!”).

¿Por qué tienen estos costes? Los programas no nacen como las setas en otoño, aparentemente de la nada. Un programa requiere el esfuerzo y trabajo durante muchos meses, e incluso años, de equipos de gente especializada en muchos sectores de la informática. Pero a día de hoy nos hemos acostumbrado a que todo en informática sea gratis. Y así exigimos que siga siendo.

 

A los informáticos nos gusta vivir de ello

Como muchos sabréis, me dedico profesionalmente al mundo de la informática. Concretamente, trabajo en un servicio técnico, atendiendo incidencias tanto hardware como software. Y a lo largo de todos mis años de experiencia, he podido constatar una reclamación muy antigua de nuestro sector, y que resulta sorprendente que haya que hacerla: los informáticos realizamos un trabajo, muy bueno en muchos casos, y tenemos derecho a cobrar por ello.

Me llama poderosamente la atención que en determinadas profesiones se dé por hecho que puedan cobrar tarifas abusivas (altas), y nadie diga nada. Todo el mundo entiende que es normal que un abogado cobre 60€ por preparar un escrito (copiar y pegar una plantilla que ya está hecha), que un fontanero cobre 100€ por venir a casa a cambiarnos una junta de goma (10 minutos de trabajo), o que un cerrajero cobre 400€ por venir a abrirnos la puerta de casa cuando volvemos de fiesta y nos damos cuenta de que nos hemos dejado las llaves dentro. Pero que un informático cobre 40€ por una limpieza de virus (para dejarlo bien, mínimo unas 3 horas de trabajo), es algo que está fuera de bolos.

 

Todo el mundo tiene un primo informático

¿Y de dónde viene el problema? Vivimos en una sociedad plagada de informáticos. Cualquier persona con conexión a Internet y que demuestre cierta destreza en la búsqueda de información en foros se considera informático. Todo el mundo tiene un primo que sabe, un cuñado que entiende o un tío que es informático porque trabaja de administrativo en una empresa y soluciona los problemas con los ordenadores. Sí, cosas así he oído. Desde ese momento, el trabajo profesional en nuestro campo se ha visto minusvalorado, ya que existe demasiado intrusismo en nuestra profesión.

Así que, por favor, antes de protestar por el hecho de que haya que pagar por algún producto o servicio relacionado con la informática, piensa que hay muchas personas detrás de ello, que les gusta hacer lo que hacen, y les gusta vivir de ello y ganar un sueldo digno por ello. Exactamente igual que a ti te gusta recibir un dinero por el trabajo que haces, y que se te valore por eso que haces. En informática, las cosas no se solucionan pulsando un botón; solucionar una avería muchas veces lleva horas de búsqueda y depuración de errores, y desarrollar un programa lleva infinidad de horas entre diseño, programación y pruebas. Aunque tú únicamente veas el producto final acabado y funcionando.